Les Pensantes

Revista Digital Número 13 / Enero 2010  En Portada

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Divorcio Entre Personas Del Mismo Sexo

tasa de matrimonios homosexuales por CCAAEn esta ocasión, en lugar de ofrecer una larga lista de datos a cerca del tema que tratamos intentaré hacer una reflexión, sobre todo porque ser objetiva es complicado.

En primer lugar, veamos cuál es el origen o causa: la firma de un contrato económico de convivencia, pertenencia y fidelidad, que también puede llamarse matrimonio o unión de parejas del mismo sexo.

España fue el tercer país en el mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo su territorio en Junio de 2005, derecho que nos asiste en otros 7 países del mundo, 6 estados de Estados Unidos, y uno más en México. De manera que se puede decir que España es "la excepción" y no la norma. Esta "unión" es legal en apenas un 4% del total de países en La Tierra (aprox. 200 países).

Para variar, las cifras "bailan" dependiendo de quién las cuente, pero se supone que en el primer año de vigencia de la nueva ley en España hubo alrededor de 4500 enlaces de parejas del mismo sexo. Siendo en los años posteriores la tendencia a la baja y 2006 el año del "boom".

Pues bien, en esta página y cada día siempre defiendo la pluralidad de opiniones y que las mismas posibilidades estén al alcance de todos. No podría ser menos en este caso. Apoyo el derecho a unirse en matrimonio de las personas del mismo sexo en España y en cualquier parte del mundo. Ya era hora de dejar de ser ciudadanos de segunda clase que pagaban los mismos impuestos y tenían las mismas obligaciones que el resto, pero no los mismos derechos.

No obstante, tengo muy claro que el hecho de que exista "el derecho a" no implica "el deber de". Y esto parece que no se entiende desde ninguna de las "aceras".

Por un lado, están aquellos que piensan que si no vamos a casarnos para qué queremos ese derecho. En su momento se abrió el debate acerca de que se estimó que la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo afectaría entre un 5 y un 10 % de la población, y que se producirían en cinco años alrededor de las 100000 uniones, cifra que dista en gran medida de la posterior realidad. Pues bien, que una nueva ley asista a ese posible porcentaje de la población no implica otra cosa que a día de hoy la gran mayoría de personas de este país puede casarse. Y punto. Nadie obliga a un heterosexual a casarse si no quiere hacerlo sólo porque tiene derecho a hacerlo. Y si las cifras de enlaces tienden a la baja, pues léase objetivamente y dígase también que el número total de matrimonios en España también sigue esa tendencia. Se me ocurren motivos como que la ley no ha conllevado una mayor aceptación social de la homosexualidad, al menos no necesariamente. La realidad a pie de calle de las personas objetivo de esa ley no es tan fantástica y maravillosa como se pueda pensar sólo porque tienen el derecho al matrimonio. Ni siquiera somos "visibles" todos los que estamos. ¡Como para acudir en masa al registro a casarnos!

Y por el otro lado, están aquellos que de verdad querían casarse y se sintieron satisfechos con la ley que se los permitía, y también aquellos a los que les gusta seguir tendencias, como seguir el modelo heteronormativo establecido de vida en pareja, boda, hipoteca, coche, adopción/inseminación, familia feliz. Que conste que esta crítica de hacer "lo que está mandado" no afecta sólo a los "homos", pero de éstos hablamos hoy. Parece ser que la única forma de entrar en el sistema y ser aceptados es jugar con las mismas reglas. Da igual que seas homosexual, si vives como un heterosexual sin plantearse que cada relación es diferente y que hay algunos hitos que no se cumplen entre dos personas que están al mismo nivel y no en la pirámide de primero hombre y luego mujer. No tenemos que jugar a "las casitas" de mayores ni organizar nuestra vida conforme a los preceptos establecidos por otros que la viven como les viene en gana, básicamente.

Vale, ya estamos casados, ¿y ahora qué? Pues ahora nos divorciamos. En el primer año de vigencia de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo hubo tres divorcios. El primero fue sonado, apenas un año después de la entrada en vigor de la citada ley. La cifra real en este momento está alrededor de los 40 divorcios. ¡Madre mía! ¡Y para esto querían casarse! Nótese la ironía de mis palabras, porque acerca del divorcio entre homosexuales no hay muchas cifras ni estudios que revelen los porqués.
Sólo la anécdota de algunos que llevaban muchos años juntos sin matrimonio y con él no duraron dos días.

El divorcio, a excepción de estas críticas, es una de las protecciones legales ofrecidas por el matrimonio entre personas del mismo sexo de las que menos se habla. Los divorcios ocurren, porque los matrimonios se agotan, porque a veces la mejor solución a los problemas es poner un punto y final. Y no porque los homosexuales sean personas inestables o más promiscuos que el resto de la población. Si hubo algunos que se casaron guiados por la novedad o por simple militancia y hoy quieren deshacerlo, pues que lo hagan. ¿Cuantas niñas se casan con el guapo del barrio porque la cagaron y se quedaron embarazadas, para luego divorciarse?

Dado que la legislación respecto al divorcio entre personas del mismo sexo en España es reciente aún, no tiene mucho recorrido y sí muchas carencias. A la hora de llevar a la práctica un divorcio entre dos hombres o dos mujeres se suele abrir un debate, como si siempre tuviéramos que contar con el consenso de la población en nuestras decisiones. Y aunque la mayoría de los testimonios hablan de divorcios de mutuo acuerdo, realmente el fallo judicial depende de la persona que tenga el mazo en la mano y de su interpretación de la ley. Hoy en día sigue sin ser lo mismo una mujer ama de casa casada con un hombre que un hombre amo de casa casado con otro hombre. Queda mucho camino por recorrer para limar las diferencias que persisten, pero la primera piedra está puesta.

Ahora sólo hace falta que en las legislaturas venideras se dé continuidad y normalidad a esta Ley. Y que si dentro de un par de años son otros los que gobiernan, no se mercadee quitando y poniendo derechos, creando vacíos legales, y dando pasos atrás.

Emma Greeny

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